En el contexto actual, donde el cambio climático se posiciona como una de las mayores amenazas que enfrenta la humanidad, las empresas tienen la responsabilidad de tomar medidas para mitigar su impacto ambiental y adaptarse a los efectos del mismo. Sin embargo, muchas empresas en Latinoamérica y el Caribe aún no están tomando en serio el riesgo climático, lo que podría tener graves consecuencias para su futuro.
Impactos financieros
- Pérdidas por eventos climáticos extremos: La región de Latinoamérica y el Caribe es altamente vulnerable a los efectos del cambio climático, como sequías, inundaciones, tormentas y huracanes. Estos eventos pueden ocasionar daños a la infraestructura, interrupciones en las cadenas de suministro y pérdidas de producción, lo que se traduce en cuantiosas pérdidas económicas para las empresas. Un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estima que los desastres relacionados con el clima le costaron a la región alrededor de $300 mil millones de dólares entre 2010 y 2020 [1].
- Aumento de los costos de energía: La transición hacia una economía baja en carbono implica un aumento en el precio de los combustibles fósiles, como el carbón y el petróleo. Las empresas que dependen de estos combustibles para sus operaciones podrían enfrentar un aumento significativo en sus costos energéticos. Según la CEPAL, se espera que el precio de la electricidad en la región aumente entre un 10% y un 30% para el año 2030 debido a la adopción de energías renovables [2].
- Impacto en el valor de las acciones: Los inversores están cada vez más atentos a los riesgos climáticos y pueden penalizar a las empresas que no gestionan estos riesgos de manera efectiva. Esto podría llevar a una caída en el precio de las acciones de las empresas y dificultar el acceso al capital. Un estudio de MSCI, una empresa de servicios financieros, encontró que las empresas con un alto riesgo climático podrían ver una caída en el valor de sus acciones de hasta un 20% [3].

Impactos en la reputación
- Daño a la imagen pública: Los consumidores y las comunidades están cada vez más informados sobre el cambio climático y esperan que las empresas actúen de manera responsable para mitigar su impacto ambiental. Las empresas que no toman medidas para reducir su huella de carbono o que no son transparentes sobre sus acciones climáticas podrían sufrir daños a su reputación, lo que puede llevar a la pérdida de clientes y empleados. Una encuesta realizada por Cone Communications encontró que el 78% de los consumidores en América Latina y el Caribe considera que las empresas tienen la responsabilidad de actuar sobre el cambio climático [4].
- Dificultad para atraer y retener talento: Los mejores talentos buscan trabajar para empresas comprometidas con la sostenibilidad y la responsabilidad social. Las empresas que no asuman su responsabilidad climática podrían tener dificultades para atraer y retener talento joven y calificado. Un estudio de Deloitte encontró que el 69% de los millennials en América Latina y el Caribe considera que el factor ambiental es importante al momento de elegir un empleo [5].
Impactos legales y regulatorios
- Nuevas regulaciones: Los gobiernos de la región están implementando nuevas regulaciones para abordar el cambio climático. Estas regulaciones pueden incluir límites a las emisiones de gases de efecto invernadero, requisitos de divulgación de información climática e impuestos al carbono. Las empresas que no cumplen con estas regulaciones podrían enfrentar multas, sanciones legales e incluso el cierre de sus operaciones. En 2021, Chile se convirtió en el primer país de América Latina en implementar un precio al carbono, y se espera que otros países sigan su ejemplo [6].
- Litigios: Las empresas que no toman medidas para mitigar su impacto climático podrían ser demandadas por los accionistas, clientes, comunidades locales y otras partes afectadas. Estas demandas podrían tener un impacto significativo en las finanzas y la reputación de las empresas. En 2020, un grupo de comunidades indígenas en Perú demandó a la empresa petrolera Repsol por los daños causados por un derrame de petróleo [7].
No considerar el riesgo climático en las operaciones comerciales puede tener un impacto significativo en la rentabilidad, la reputación y la viabilidad a largo plazo de una empresa. Las empresas que adoptan un enfoque proactivo para gestionar el riesgo climático están mejor posicionadas para tener éxito en la economía baja en carbono del futuro.
Además de las consecuencias mencionadas anteriormente, no considerar el riesgo climático también puede:

- Exacerbar las desigualdades sociales: Los impactos del cambio climático a menudo son más severos para las comunidades pobres y marginadas. Las empresas que no toman en cuenta el riesgo climático pueden estar contribuyendo a estas desigualdades.
- Amenazar la biodiversidad y los ecosistemas: El cambio climático es una de las principales amenazas para la biodiversidad y los ecosistemas. Las empresas que no consideran el impacto de sus operaciones en el medio ambiente pueden estar contribuyendo a este problema.
Por estas razones, es fundamental que las empresas consideren el riesgo climático en sus operaciones y desarrollen estrategias para mitigarlo y adaptarse a sus efectos. Al hacerlo, las empresas pueden proteger su valor a largo plazo, contribuir a un futuro más sostenible y crear valor para sus accionistas, clientes, empleados y comunidades.
Bibliografía:
1. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2022). Panorama de la inserción internacional de América Latina y el Caribe 2022.
2. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2021). La Transición Energética en América Latina y el Caribe: Oportunidades y Desafíos.
3. MSCI. (2020). MSCI ESG Ratings and Climate Change: A Guide for Investors.
4. Cone Communications. (2020). 2020 Cone ESG Priority Survey: Latin America.
5. Deloitte. (2019). Millennials Survey 2019.
6. Ministerio del Medio Ambiente de Chile. (2021). Ley marco sobre cambio climático.
7. Mongabay. (2020). Comunidades indígenas demandan a Repsol por derrame de petróleo en Perú.
