En la carrera por mostrarse como una empresa responsable y con impacto positivo, muchas pequeñas y medianas empresas (PYMES) sienten la presión de obtener certificaciones ambientales o de sostenibilidad. Sellos como ISO 14001, B Corp o Carbono Neutral se han convertido en símbolos deseados que prometen reputación, acceso a nuevos mercados e incluso mejores relaciones con clientes e inversionistas. Sin embargo, hay un error común que puede salir caro: buscar certificaciones sin estar realmente preparadas.
¿Por qué las certificaciones llaman tanto la atención?
Las certificaciones funcionan como atajos de confianza. Para una PYME, obtener un sello reconocido internacionalmente puede representar una ventaja competitiva inmediata. En un contexto donde las personas consumidoras valoran cada vez más la sostenibilidad, parecer una empresa comprometida puede marcar la diferencia entre ser elegida o ignorada.
Además, en algunos sectores, los compradores institucionales o cadenas de suministro exigen ciertos estándares como requisito mínimo para contratar. Por ejemplo, tener un sistema de gestión ambiental certificado bajo ISO 14001 puede abrir oportunidades de negocio con grandes empresas o gobiernos.
No es de extrañar que muchas PYMES vean en las certificaciones una especie de “boleto dorado” hacia el crecimiento sostenible.
El problema: certificar sin base
El entusiasmo por obtener una certificación suele llevar a muchas empresas a lanzarse sin haber hecho el trabajo previo necesario. ¿Qué significa esto? Que no han evaluado adecuadamente sus impactos, no han implementado mejoras en sus procesos, o no cuentan con evidencia clara y verificable de sus prácticas sostenibles. En consecuencia, se enfrentan a procesos complejos, costosos y, muchas veces, frustrantes.
Por ejemplo, una empresa que busca la certificación ISO 14001 debe tener un sistema de gestión ambiental documentado, implementado y revisado. Si no ha identificado sus aspectos ambientales significativos ni tiene mecanismos de seguimiento, se verá obligada a improvisar, lo que puede derivar en retrasos o rechazos.

Lo mismo ocurre con certificaciones como B Corp, que evalúan no sólo el desempeño ambiental, sino también el impacto social, la gobernanza y la transparencia. Si una empresa nunca ha medido su huella ambiental, no tiene indicadores de diversidad o no ha formalizado sus políticas internas, es muy probable que no alcance el puntaje mínimo requerido.
Una base sólida es la mejor estrategia
Antes de pensar en certificarse, toda PYME debería enfocarse en fortalecer sus prácticas internas. Esto incluye:
- Evaluar sus impactos reales: ¿Cómo afecta la empresa al ambiente, a las personas y al entorno donde opera? Esta evaluación debe incluir aspectos como el uso de recursos (agua, energía, materias primas), generación de residuos, emisiones y relaciones laborales.
- Establecer indicadores claros: Lo que no se mide no se puede mejorar. Tener indicadores básicos permite hacer seguimiento a los avances y tomar decisiones informadas.
- Implementar mejoras graduales: A veces se espera hacer grandes cambios, pero lo más importante es comenzar con acciones realistas y sostenidas. Reducir el consumo energético, mejorar la separación de residuos o implementar políticas de compras responsables son pasos valiosos.
- Documentar procesos y avances: Muchas certificaciones exigen evidencia. Llevar registros, reportes y procedimientos facilita el proceso cuando llega el momento de aplicar.
- Capacitar al equipo: La sostenibilidad no puede recaer sólo en una persona. Todo el personal debe comprender su rol y contar con las herramientas para actuar en consecuencia.
¿Y si todavía no estás lista/o?
No pasa nada. No todas las empresas necesitan una certificación para demostrar su compromiso. De hecho, una estrategia de sostenibilidad bien implementada puede generar grandes beneficios incluso sin un sello. Además, existen alternativas más accesibles, como reconocimientos locales, adhesión a principios voluntarios (como el Pacto Global), o la comunicación transparente con tus públicos.

Lo importante es que cualquier esfuerzo por avanzar en sostenibilidad esté respaldado por acciones reales. Las certificaciones deben ser el resultado natural de un proceso de mejora continua, no el punto de partida.
Acompañamiento profesional: una inversión que rinde frutos
Para muchas PYMES, contar con asesoría técnica puede hacer una gran diferencia. Un acompañamiento personalizado permite identificar brechas, definir prioridades y preparar la empresa para una futura certificación con mayor probabilidad de éxito.
En Eco Ideas, ofrecemos servicios de diagnóstico de desempeño ambiental y asesorías 1:1 para ayudarte a construir esa base sólida. No te vendemos la certificación, te ayudamos a hacerla posible con resultados reales y sostenibles en el tiempo.
Las certificaciones son herramientas valiosas, pero sólo si se persiguen con sentido estratégico. En lugar de correr detrás de un sello, es mejor construir una empresa coherente, con impacto positivo y procesos responsables. Esa es la mejor carta de presentación, con o sin certificado.
Referencias bibliográficas
- International Organization for Standardization. (2024). ISO 14001 – Environmental management systems. Recuperado de https://www.iso.org/iso-14001-environmental-management.html
- B Lab Global. (2024). B Impact Assessment Guide. Recuperado de https://bimpactassessment.net
- Naciones Unidas. (2023). Guía para PYMES sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Pacto Global. https://www.unglobalcompact.org/library/5365
- IFC – International Finance Corporation. (2022). Sustainability Reporting and ESG Disclosure for SMEs. https://www.ifc.org
